Abstract
Un niño perfectamente normal cambia radicalmente su manera de estar en el mundo. De inquieto, comunicativo, apasionado por jugar, se retrae, casi no habla ni juega y ello en un plazo de pocas semanas o escasos días. De eso se trata el síndrome en cuestión, del que no se conoce la causa, aunque su búsqueda y las soluciones son intensas