Abstract
Debido a que la destreza ajedrecística es facilmente medible y se presta para experimentos de laboratorio, este juego se ha convertido en importante banco de ensayos donde se prueban teórias de la ciencia cognitiva. Se han encontrado pruebas de que los grandes maestros recurren a un nutrido repertorio de posiciones. Se ha conjeturado que organizan la información en "tacos" de información que se recuperan de la memoria a largo plazo y se manipulan en la memoria operativa. Para acumular este cuerpo de conocimiento estructurado, los grandes maestros se aplican durante años a un "estudio esforzado": se enfrentan sin cesar a problemas que van algo más allá de su saber y competencia. Según parece, otro tanto hacen los mejores músicos, deportistas y matemáticos para aumentar su pericia, motivados por la competición y el gozo que proporciona la victoria